
No se, me encanta saber que sigue habiendo gente que piensa, gente que tiene bajones emocionales, gente que siente con fuerza.
Y ahora, a escribir...
Me levanto, no se como lo hago, no se de donde consigo sacar fuerzas cada día, o si lo se, pero prefiero callarlo.
Me levanto, miro el armario, lo abro, saco la ropa, pongo la música, me gusta sentirme acompañado mientras me desnudo, despacio, alargando la canción todo lo posible. Me visto. Me labo la cara, me miro al espejo, me miro, me odio.
Desayuno mi chicle, intentando que la vida sepa un poco menos amarga, me preparo para salir: Los auriculares en los oidos, todo apagado, todo cerrado, miro la puerta, parece inmensa, parece que no podría moverla de ninguna manera.
Al fin fuera, el frio se me pega en la cara, me acaricia, me besa, a veces creo que solo el frio viento de antes del amanecer me entiende, es como si el sol, en su condición majestuosa deshiciera el encanto de l a sombra helada del invierno.
Seguiré otro día...